Quedarse no es lo mismo que no irse.
Quedarse es una decisión de permanecer, para ser, para dar, para aportar.
No irse, por otro lado, es no moverse, por miedo, por inercia, por costumbre.
Quedarse es una forma de amor propio, una forma de amor al otro.
No irse, por el contrario, es no amarse lo suficiente, es no amar al otro.
Quedarse es comprometerte, compartirte, entregarte en todos los sentidos.
No irse, en cambio, es renunciar, estancarte, desaparecer poco a poco.
Últimamente me pregunto a menudo, si estás dispuesto a quedarte.
O si es solo que tienes mucho miedo para irte.
Mas recientemente comencé a cuestionarme, si me estoy quedando.
O acaso es que no me estoy yendo.