Habrían que
iniciar explicando que uno es su propia alma, que al final los modelos nuevos, las habitaciones grandes, los
intereses de lo que pagamos, e incluso la mera ilusión de saber caro e importado, antes que valioso e importante, no es lo que importa. Deberían de empezar por decirnos que el alma no se compra, ni se encuentra en aparadores.
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