incomprensibles al principio, calmadas
como reflexionando, las voces de mi cabeza
a hablarme de ti.
En cuestión de segundos suben de tono
mas firmes y decididas, apasionadas
como reclamando, las voces de mi cabeza
a gritarme de ti.
Sin darme cuenta como por impulso
se apoderan por completo, imponentes
como dominando, las voces de mi cabeza
a pedirme de ti.
Y por eso te escribo, por eso te llamo, por eso te busco...
porque las voces de mi cabeza me piden a gritos,
me exigen que sepa de ti ...
me piden que vengas a mi ...