Las últimas semanas he estado huyendo constantemente.
De las noticias, de las redes sociales, de la gente, las conversaciones.
De todo aquello que me recuerda que ya no estás.
Hablar de tu ausencia me rompe, pensar en tu partida me aprisiona.
Así que mientras menos tiempo pase en esa cárcel de remordimientos,
culpas, ira, negación, pero sobre todo profunda tristeza, mejor.